MARCHA
CICLOTURISTA INTERNACIONAL
SIERRA NORTE (6
de Mayo de 2007).
| CARACTERÍSTICAS Y MAPA | ![]() |
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SALIDA: Foto: Laetus Sport |
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| PERFIL COMPLETO: | PERFIL SIN EL BUCLE DE CAMPADALES |
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| DETALLE DE LOS PUERTOS | ||||
COLLADO FRAGÜELA![]() |
LA HIRUELA![]() |
LA PUEBLA![]() |
EL CARDOSO![]() |
CAMPADALES (el "optativo")![]() |
MI
CRONICA DE LA MARCHA CICLOTURISTA INTERNACIONAL SIERRA NORTE 2007
Este año he
vuelto a mi club, el Hortaleza, con la intención de recuperar mi buena forma y
aprender sobre ciclismo, ahora que mis niñas empiezan a crecer y me van dejando
un poco de tiempo. Soy optimista, la pequeña sólo va a cumplir 3 años en breve,
jeje... Gracias a la regularidad y las salidas "de calidad" con el club, me he
plantado en Mayo con 2000 kilómetros acumulados, en un estado de forma más que
aceptable para mí. Con estas premisas me presenté en coche en la salida de la
prueba, Las dudas climatológicas hicieron que llevara todo tipo de ropa, y hasta
el último momento no me decidí a usar los guantes cortos, aunque me puse el
maillot de manga larga.
Estuvimos parados en el campo de fútbol, en medio de una importante aglomeración
de ciclistas, esperando a que hubiera hueco suficiente para salir. Desconozco a
qué hora se dio la salida oficial, pero no fue antes de las 9:15 h. Esta era mi
tercera participación en la prueba. Todos conocemos el agobio de la salida, las
prisas de la gente por colocarse bien y la bajada peligrosa hasta La Cabrera. Me
lo tomé relajadamente desde el principio, charlando con el brevetero y
ciclolistero Antonio González, y con Juan Merallo, un amigo de Pedalibre, ambos
reivindicadores del espíritu cicloturista frente al de la competición encubierta
de estas marchas. Así que no nos dejamos llevar por las prisas durante los
primeros veinte kilómetros, viendo de cerca en ocasiones a la ambulancia que
cerraba la prueba. En la bajada a la presa del Villar vi una caída aparatosa de
alguien que saltó por encima de la bicicleta, debido a un frenazo. Subiendo al
collado Fragüela adelantamos a algunos ciclistas, pero sin forzar. Así
alcanzamos a un par de compañeros de mi club, Paulino y Alain, y llegamos al
primer avituallamiento, donde me saludó Alberto Faraldos, ciclolistero con quien
coincidí el año pasado en la marcha de los Campeonatos de España. Hasta la
Puebla seguimos con la charleta, en un grupo que se estiraba o se acortaba en
función de las subidas, de las curvas y del terrible viento del norte, aquí algo
protegidos por la montaña. Este tramo consiste en una carretera sinuosa que
surca los 10 kilómetros más bonitos de la Comunidad de Madrid, especialmente
tras una primavera lluviosa como la de este año.
En la travesía de La Puebla nos sorprendió un desvío por obras en la calle
principal. En lugar de pasar sobre el tradicional piso de tipo adoquinado,
tomamos un camino a la izquierda del pueblo, tapizado por una alfombra roja
durante unos centenares de metros, suponemos que para cubrir los baches del
terreno. Algo insólito. En la subida al puerto de La Puebla rápidamente nos
quedamos solos Antonio y yo, que aunque íbamos tranquilos, llevábamos un puntito
más en la arrancada que Paulino, Alain y Juan. Adelantamos a algunos ciclistas,
pero no dejamos de conversar en toda la subida, y en el avituallamiento
esperamos la llegada de nuestros amigos. Allí volvimos a encontrarnos con
Alberto Faraldos y también apareció Roberto García, el famoso ciclolistero de
las porras de la Vuelta y el Tour.
La bajada del puerto de la Puebla fue lo peor del día, con un frío de perros y
viento del norte, que me hacía temer cada curva. Como soy de natural temeroso,
bajé despacito y me quedé el último del grupo, pero recuperé en terrenos de
falsos llanos antes de llegar a Prádena. Justo antes de llegar al cruce de El
Cardoso, se produjo el tradicional momento en que los cicloturistas que vamos
hacia el norte nos convertimos en espectadores de excepción de los
ciclodeportistas que vuelven hacia el sur, con 30 kilómetros de ventaja sobre
nosotros. Pasaron como una exhalación 15 ó 20 ciclistas precedidos por las motos
de la organización, hasta que tomamos rumbo a La Hiruela. El viento seguía
molestando a ratos, pero nosotros íbamos charlando relajadamente.
En el avituallamiento de La Hiruela vi de lejos a otros compañeros de mi club
que acababan de salir, y otro compañero que había abandonado por lesión me dijo
que siguiera sin parar para irme con ellos, pero yo decidí pararme con mis
compañeros de marcha. Me encontraba muy bien de fuerzas; no tenía necesidad de
ir más deprisa, porque estaba disfrutando del recorrido, pero de repente me di
cuenta de que había un riesgo de encontrar cerrado el desvío a Campadales. El
cierre oficial debería ser a las 14 h. No tenía la sensación de ser de los
últimos ciclistas de la prueba, así que no me había fijado en el reloj hasta ese
momento. Mis compañeros decidieron conscientemente tomar el atajo en Montejo,
así que yo empecé a resignarme, pero cuando reanudamos la marcha, en un momento
en que me vi unos metros por delante del grupo, tuve el impulso de intentar
llegar a tiempo al cruce, y aceleré todo lo que pude. Eran las 13:28 h, y me
quedaban 20 kms, con el puerto de El Cardoso por medio... ¿¿Misión
Imposible...?? Pensé que si la organización había tenido en cuenta el retraso en
la salida, aún tenía tiempo para llegar. Me dio bastante rabia tener que hacer
esto en una marcha cicloturista. Abandoné el ritmo tranquilo y la charleta y me
puse el chip deportivo. Fui adelantando a muchos grupos antes de llegar a El
Cardoso. En plena subida al puerto pasé a un grupo numeroso de ciclistas de
Coslada y Daganzo. En la bajada a Montejo tomé mis precauciones porque el viento
era realmente peligroso, y llegué al cruce de Campadales a las 14:11 h. Dado que
la salida fue sobre las 9:15 h, técnicamente no habían pasado aún las 5 horas
reglamentarias que considera la organización para cerrar el control, pero
acababan de cerrar el cruce. Me sentó fatal, después de la contrarreloj que
había afrontado en solitario, y tuve que enfilar el camino a Prádena a lo largo
del cual vi muchos grupos de ciclistas, que también tuvieron que tomar el atajo.
El resto de la prueba no tuvo mucha historia. Los del grupo de Coslada me
alcanzaron en el siguiente avituallamiento, donde yo paré pero ellos no.
Llevaban un ritmo vivo y constante, así que me adapté y mantuve siempre esa
distancia de 2 ó 3 metros por detrás del último para evitar que se molestaran,
puesto que en ese momento no llevaba fuerzas de sobra ni ganas de relevar. Así
atravesamos El Berrueco, en plenas fiestas, donde nos sorprendieron gratamente
los aplausos y gritos de ánimo de los improvisados espectadores que se
encontraban a las puertas de los bares. Entre La Cabrera y Valdemanco fuimos
alcanzando a muchos ciclistas, llegando a formar un pelotón numeroso, y yo me
recuperé bastante. Descubrí que la gente no iba nada sobrada, puesto que en la
última subida y sin forzar en absoluto me quedé entre los 7 ú 8 supervivientes
que entramos en meta en el mismo tiempo, de 6:24 h para la organización, con
paradas incluidas (según mi velocímetro hice 5:55 h. a unos 22 km/h de media,
con 30 minutos en paradas).
Estaba muy enfadado conmigo mismo y con la organización. Por un lado, la espina
clavada de haber terminado la marcha bastante entero, pero no haber podido hacer
el recorrido completo. Si hubiera sido consciente de ello desde el principio,
podía haber sido más previsor y apretar un poco más. Pero por otro lado tengo
que reconocer que, desde que inicié mi particular carrera en solitario, la ruta
fue sosa y aburrida, sin conversar con nadie, y eso tampoco es lo que yo espero
de una marcha.
Considero que el estricto cierre de paso por Campadales de ayer fue una medida
demasiado restrictiva e injusta, especialmente teniendo en cuenta lo tarde que
se salió y los parones en los primeros kilómetros. Creo que se debería de haber
flexibilizado un poco y cerrar a las 14:30, en lugar de ajustar a las 14 h.
exactamente. Hace dos años terminé esta prueba con un tiempo aproximado de 7:15
h, y no tuve problemas en este cruce. En el peor de los casos, ayer habría
mejorado mi tiempo, pues el desvío por Campadales supone un incremento de poco
más de 10 kilómetros.
El hecho de publicar los tiempos en internet es muy negativo, pues fomenta el
afán por falsearlos a base de tomar atajos. En el listado aparezco en el puesto
410 de 580, lo cual es engañoso. Si hubiera hecho el recorrido completo
aparecería 100 puestos por detrás, pero es que casi todos los que llegaron
conmigo, y muchos de los que ya estaban tomando paella, se habían saltado
también el bucle. Supongo que algunos se pueden sentir muy orgullosos ante sus
amistades, mostrando un diploma con un buen tiempo. Allá cada uno... Yo, lo
único que quería era disfrutar de un recorrido de sierra precioso, con las
facilidades de la organización (avituallamientos, asistencia, etc...) y no me
parece normal tener que andar agobiado si te paras a tomar algo o a sacar una
foto. Creo que se fomenta en exceso el aspecto deportivo y competitivo de esta
prueba, y ese es su principal freno a la hora de incrementar la participación.
Mención
especial merece el vehículo de ciclos Corredor, que no paró de dar la lata en la
subida al collado Fragüela, adelantándonos reiteradamente, con toques de claxon
incluidos, para luego detenerse a esperar en las curvas. Sigo sin entender para
qué necesita la gente ser acompañada por vehículos privados, molestando a muchos
ciclistas innecesariamente.
Creo que esta ha sido mi última Sierra Norte.
Madrid, 7 de Mayo de 2007
Jose A. Jiménez