RALLY DE LOS PANTANOS 2/4/2006 - Galapagar.
Longitud: 51 km.
Dificultad: Media
SALIDA:
Velódromo de
Galapagar.
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Como algunos sabéis, hace un par de años aproveché un viaje de empresa a Estados Unidos para comprarme a mitad de precio una flamante bicicleta de montaña Cannondale, de esas que tienen la suspensión en el centro, con freno de disco y no sé cuántas cosas más que uno, que es cutre-globero confeso, no sabe apreciar...
Mi primer verano con la bicicleta fue desastroso. Acostumbrado más a la bicicleta de carreras, no conseguía encontrarle el punto a los pedales SPD ni a la suspensión, y me fui por los suelos en casi todas las salidas, en alguna de ellas con consecuencias de cierta importancia. Nuestro moderador Francisco recordará mis caídas tontas en la única ocasión en que hemos pedaleado juntos... El verano pasado empecé a cogerle el punto, y la usé bastante por los caminos de mi pueblo, para ir venciendo el miedo, del cual ya estoy casi curado.
Empujado por un compañero de trabajo de los que dicen que "la carretera es peligrosa, es mejor el monte", el domingo me apunté a una prueba de bicicleta de montaña en Galapagar, el Rally de los Embalses, organizado por la peña ciclista Rompepiernas.
El ambiente era diferente al de las marchas cicloturistas en las que he participado. Los participantes aquí no eran "ciclistas", sino "bikers", que es una cosa muy distinta. El porcentaje de piernas depiladas era muy inferior al de los ciclistas de carretera, y el aspecto físico medio de la gente era, digamos, menos estilizado. En cambio, en cuanto el camino se ponía cuesta abajo y los surcos y las piedras aparecían por doquier, los "bikers" se lanzaban al abismo sin ningún miedo, ante mi cara de estupor y canguelo.
Hice lo que pude. En las zonas llanas y cuando el camino se inclinaba hacia arriba me defendí dignamente, remontando algunas posiciones... Pero lo bueno duraba poco, y el camino rápidamente volvía a ponerse cuesta abajo, con peligrosos surcos y locos que me pasaban a derecha e izquierda. Llegué a detenerme en alguna ocasión para dejar paso a los más osados. Afortunadamente, no tuve ninguna caída, ni tuve que echar pie a tierra en ninguna bajada (a priori pensaba que lo haría), pero tuve un par de destellos globeriles, como la caída de mi bote de agua al suelo en una zona de piedras, o ese vadeo del riachuelo por la parte más profunda, empapándome casi hasta las rodillas...
Lo peor, los parones en las zonas más estrechas. Como el recorrido estaba plagado de sendas trialeras, cuando alguien se detenía por delante provocaba un parón de todo el grupo. También había que pasar a pie un puente de troncos y una zona rocosa en el borde del embalse. En ambos puntos se formaron colas considerables.
Con todo, creo que hice 3:10 para 52 kms. Aunque no han salido las clasificaciones, creo que estuve en la "zona tranquila", digamos entre el 50-75%, es decir, porcentualmente mucho mejor que en las marchas cicloturistas que he concluido, jeje...
La diferencia es que en las cicloturistas acabo destrozado físicamente, pero contento y dispuesto a repetir, y en esta acabé en buenas condiciones físicas, pero maldiciendo los caminos pedregosos y dispuesto a no repetir nunca más. Globerete señorito, que es uno...
Mi próxima aparición estelar en marchas posiblemente será otra vez con la BTT, pero en este caso sin tantas piedras, el 30 de Abril en la Marcha de la Vía Verde del Tren del Aceite, Jaén-Lucena (104 kms). Si alguien tiene curiosidad, podéis visitar la web http://www.clubciclistalucentino.es
Después ya vendrán las de carretera, donde me lo pasaré mejor pero llegaré el último, como siempre...
(crónica publicada en la Ciclolista el 4 de Abril de 2006)